|
|
 |
 |
 |
| |
Textos
 |
 |
 |
| |
 ¡Avanti! |
Si te postran diez veces
te levantas otras diez, otras cien, otras quinientas!!
No han de ser tus caìdas tan violentas
ni tampoco,¡por ley!, han de ser tantas
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus, avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obsecación asnal para ser fuerte,
nada más necesita una criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte.
¡Todos los incurables tienen cura
cinco minutos antes de la muerte!
(Almafuerte)
|
 NO TE SALVES |
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Mario Benedetti
|
 El Futuro |
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado, ni en el gesto
de elegir el menú, ni en la sonrisa
que alivia los completos en los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes o una blusa.
Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.
No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
JUlio Cortázar
|
 Los Siete Pecados Capitales |
De rodillas en el confesionario,
un arrepentido admitió que era culpable de
avaricia, gula, lujuria, pereza, envidia, soberbia e ira:
Jamás me confesé. Yo no quería que ustedes,
los curas, gozaran más que yo con mis pecados,
y por avaricia me los guardé.
¿Gula? Desde la primera vez que la vi,
confieso, el canibalismo no me pareció tan mal.
¿Se llama lujuria eso de entrar en alguien
y perderse allí adentro y nunca más salir?
Esa mujer era lo único en el mundo
que no me daba pereza.
Yo sentía envidia. Envidia de mí.
Lo confieso.
Y confieso que después
cometí la soberbia de creer que ella era yo.
Y quise romper ese espejo,
loco de ira, cuando no me vi.
Eduardo Galeano
|
|
|
 |
 |
 |
|
|
 |
 |
 |
|